Un rincón para leer..
Un rincón en donde podrás encontrar tu momento para leer y sentirte dentro de un libro...
lunes, 28 de noviembre de 2016
3 Metros sobre el cielo.
Hache (Mario Casas) regresa desde Londres a Barcelona, donde
ha pasado dos años. Hache no ha podido dejar atrás su pasado: ni a Pollo, ni a
su familia, ni a Babi.
La trama gira alrededor de dos personajes: Hugo Olivera
Hache (Mario Casas) y Bárbara Alcázar Babi (María Valverde). Hache es un joven
motero de actitud rebelde: indisciplinado, temperamental, competitivo,
provocador y con un tormentoso pasado. Por otro lado, Babi es la definición de
una «chica bien»; una adolescente acomodada, inocente y caprichosa, pero
decidida, con unos padres sobreprotectores.
Hache (Mario Casas) regresa desde Londres a Barcelona, donde
ha pasado dos años. Hache no ha podido dejar atrás su pasado: ni a Pollo, ni a
su familia, ni a Babi.
Estamos en los años cuarenta. Una joven va a la ciudad
costera de Seabrook (Carolina del Norte) para pasar el verano con su familia.
Allie Hamilton (Rachel McAdams), todavía adolescente, conoce a un chico local -
Noah Calhoun (Ryan Gosling) - en la feria. Nada más verla, Noah sabe que él y
Allie están destinados a vivir juntos. Aunque ella es de una familia adinerada
y él es un pobre trabajador de fábrica, a lo largo de un apasionado verano
sureño los dos se enamoran profundamente.
Un adolescente de diecisiete años escribe, para la escuela, una
nota con la que gana un concurso de periodismo cuyo premio consiste en un
período de trabajo en un diario de renombre. No parece movido por ninguna
pasión; es, más bien, un adolescente desganado que escribe bien, a pesar suyo.
Al menos eso confiesa el protagonista de esta novela de trama policial, que es
quien relata su historia y la historia de El hombre que quería recordar.
Las tareas que se le asignan en el diario son, como es de
esperar, menores. El trato que recibe de su jefe directo es el de un niño. El
muchacho no siente entusiasmo por el lugar, por su función, ni tiene
expectativas. Pero una noche, acude a la redacción un hombre que asegura tener
una buena historia, algo que los compañeros consideran frecuente y cuyos
resultados son, en la mayoría de los casos, decepcionantes. Nadie quiere
atenderlo. Con instrucciones de “despacharlo” rápidamente, el joven es
destinado a la tarea. Contra las presunciones del personal del periódico, el
visitante cuenta una historia verosímil e interesante. A partir del encuentro,
el aprendiz de periodista ocupará el lugar del detective, del investigador.
La historia trata de un hombre que ha sufrido un accidente
automovilístico y padece amnesia total. Ha olvidado hasta su nombre.
Provisoriamente, se hace llamar Pepe. La sociedad que propone tiene como
objetivo reconstruir su historia. El rédito del periódico será una buena nota;
el de Pepe, recuperar su identidad, si no su memoria.
El muchacho hace algunas averiguaciones; como producto de
las cuales, Pepe decide que es necesario viajar a Mar del Plata. Es allí donde
ocurrirán las peripecias que se cuentan en la primera (y más extensa) parte de
la novela, titulada “La conversación”.
Desde el comienzo, sabemos que el narrador está hablando con
alguien. Hay un destinatario del relato que no es el lector, sino una segunda
persona que irá, de a poco, configurándose como un policía que toma una declaración
informal al muchacho.
El robo de un banco, ocurrido poco tiempo antes, trajo como
consecuencia el asesinato de tres personas: el fiscal de la causa y su
acompañante ocasional, además de un testigo. De un modo que no develaremos
aquí, Pepe está implicado en los hechos, algo que en la primera parte solamente
sospecharemos.
La segunda parte, “La despedida”, también está narrada por
el protagonista, pero aquí ya no hay un interlocutor ficcional y, por otro
lado, existe una mayor distancia de los hechos; el muchacho ya tiene una
carrera como periodista, ha viajado por el mundo… es un adulto que evoca.
El hombre que quería recordar es, como se dijo, una novela
de trama policial, pero también un relato de iniciación. En esta última parte,
no son pocas las sorpresas que la trama va presentando en el afán de resolver
los misterios, pero también en el de mostrar ese sutil proceso por el cual un
adolescente se va convirtiendo en un hombre. Contrariamente a lo que suele
ocurrir en los medios de comunicación, en la novela de Andrea Ferrari es Pepe,
un ciudadano desconocido, quien manipula al periodista inexperto. Nuestro
protagonista será víctima de sentimientos contradictorios. El propósito de la
manipulación es, podríamos decir, justo; sin embargo, el medio elegido es el
engaño. El lector, igual que el muchacho, irá descubriendo que ha sido víctima
también, ya no de un engaño, sino de un maravilloso atributo del lenguaje: la
polisemia. Seguramente descubrirá que “El hombre que quería recordar” no es
aquel que supuso durante buena parte de la novela. Un cambio de sujeto para el
título, así como un cambio de perspectiva: no es la amnesia lo que provoca el
deseo, sino la necesidad de comprender, a través del relato, el modo en que el
propio narrador se ha vuelto una persona adulta.
sábado, 26 de noviembre de 2016
Búsqueda en un mundo muerto
Hola me llamo Rayan, vivo en San Antonio, hace 1 mes que algo a estado ocurriendo aquí y puede llegar a afectar a todo el mundo.
-Día 32 después de la infección y soy uno de los pocos sobrevivientes de San Antonio.
El virus mutó muy rápido, solo hizo falta este mes para que las personas del mundo se infectaran, muriendo y a los 5 segundos resucitando como muertosvivientes y acabando con todo lo que está a su paso.
Vivía en una casa de campo, bastante alejada de la ciudad así que me dio tiempo para preparar todo lo necesario para sobrevivir, estaba preocupado por mi familia que se encontraba en la ciudad de Porlant que quedaba a 1000 km de San Antonio; me prepare y emprendí el viaje hacia allá.
En este momento me encuentro en Cleveland a 500 km de Porlant, estos 32 días han sido terribles, he tenido que matar gente...bueno ya no son gente pero aun así me cuesta, debo seguir mi camino, necesito encontrar a mi familia.
- Día 33. La camioneta en la que estuve viajando se descompuso así que tengo que caminar hasta el centro de la ciudad en busca de un vehículo y alimento.
Tengo que caminar con cuidado porque hay dos ordas de muertosvivientes y si me encuentran me sera difícil escapar de ellos.
Después de varios minutos de caminar...
-Esto sera bueno.-Hurgaba en unas góndolas de supermercado, cuando de repente escucha varios disparos y gritos de ayuda.
-Diablos, ¿que es esto?.-Se pregunto con mucho temor. Recargo su AK-47 y empezó a correr hacia donde se sentían los disparos.
Cuando se acerco vio que era un grupo de muertos vivientes tratando de agarrar a una pareja. De la desesperación empezó a disparar a la cabeza de los muertosvivientes y ellos al sentir el ruido que los "atraía", empezaron a perseguirlo.
- Ay dios!!!-Comenzó a correr hasta llegar a un callejón sin salida. Cuando los muertosvivientes se empezaron a acercar mas, un hombre de tez oscura lo ayudo a subiese a una escalera que se encontraba a su derecha la cual daba a un balcón.
-¿Estás bien?- Preguntó el hombre preocupado.
-Si si si, muchas gracias- Respondí con agradecimiento y nerviosismo.
-Quédate tranquilo que aquí estaremos a salvo de esas cosas. Mejor entremos, ya se hace de noche y se vuelven más activos.
Era una habitación oscura, con apenas una vela con llama muy baja, para no atraerlos, tenia un colchón en el piso sin ninguna sabana y un pequeño inodoro.
-¿Cuanto hace que estas aquí?- Pregunte.
-Tan solo dos días, porque la verdad yo vengo de Porland.
Esa ultima frase resonó en mi mente, el tipo era de Porland, podrías llevarme e indicarme por donde ir y tal vez podría encontrar a mis padres. Sí era perfecto.
-Perfecto, yo voy a Porland...podrías llevarme?- Pregunte desesperadamente.
-No lo se, esta complicado salir de aquí y llegar allá.-Con cara de pensativo.
Entonces me desespere y le conté porque quería ir allí.
-Esta bien!, pero con una condición, saldremos al amanecer en mi auto y no estaremos más de dos horas.
-Gracias!!!, vamos a dormir.
Al amanecer bajamos con mucho cuidado por el balcón y salimos a su auto, el viaje se me hizo muy corto, no sabia con que me iba a encontrar o que iba a atener que hacer, en el peor de los casos...no!, eso no.
-Bueno llegamos, lo que tienes que hacer es meterte entre esas rejas con esto-me paso un cuchillo- porque si disparas atreras a todos, el complejo de cabañas que buscas esta a una cuadra, es imposible que alguien haya salido de ahí, porque cerraron todo al comenzar la infección-suerte, no te demores más de dos horas.
Me bajé del auto nervioso pero a la vez ansioso, antes de llegar al complejo tuve que matar cinco muertosvivientes, los cuales uno casi me muerde.
Al llegar a la reja mi corazón se detuvo, tomo mi cuchillo con la boca y comencé a trepar.
No demore mucho en llegar a la cabaña de mis padres, estaba a punto de entrar cundo oí unos gemidos, nunca imagine lo que vería, mi padre se estaba convirtiendo en uno de ellos,entre en pánico, no tuve otra opción que matarlo, demore unos segundos en clavarle el cuchillo porque me daba tristeza pero al fin lo hice. Cuando pensé que todo había terminado observe a mi madre caminando hacia mi, ella también era una de esas cosas, demore en asimilar la situación pero con todo el dolor de mi corazón tuve que hacerlo.
Cuando estaba caminando hacia la reja, escuché un llanto que provenía de la cabaña a mi derecha, con cuidado entre y al entrar al cuarto, bajo la cama me encontré con un niña.
-Hola, tranquila, ven yo te cuidare, vayámonos de aquí.-La niña tomo mi mano y se subió a mi espalda.
Día 50: Daniel(el hombre que me rescato) y Julia(la niña) y yo nos dirigimos a San Diego, posible lugar sin infección.
-Día 32 después de la infección y soy uno de los pocos sobrevivientes de San Antonio.
El virus mutó muy rápido, solo hizo falta este mes para que las personas del mundo se infectaran, muriendo y a los 5 segundos resucitando como muertosvivientes y acabando con todo lo que está a su paso.
Vivía en una casa de campo, bastante alejada de la ciudad así que me dio tiempo para preparar todo lo necesario para sobrevivir, estaba preocupado por mi familia que se encontraba en la ciudad de Porlant que quedaba a 1000 km de San Antonio; me prepare y emprendí el viaje hacia allá.
En este momento me encuentro en Cleveland a 500 km de Porlant, estos 32 días han sido terribles, he tenido que matar gente...bueno ya no son gente pero aun así me cuesta, debo seguir mi camino, necesito encontrar a mi familia.
- Día 33. La camioneta en la que estuve viajando se descompuso así que tengo que caminar hasta el centro de la ciudad en busca de un vehículo y alimento.
Tengo que caminar con cuidado porque hay dos ordas de muertosvivientes y si me encuentran me sera difícil escapar de ellos.
Después de varios minutos de caminar...
-Esto sera bueno.-Hurgaba en unas góndolas de supermercado, cuando de repente escucha varios disparos y gritos de ayuda.
-Diablos, ¿que es esto?.-Se pregunto con mucho temor. Recargo su AK-47 y empezó a correr hacia donde se sentían los disparos.
Cuando se acerco vio que era un grupo de muertos vivientes tratando de agarrar a una pareja. De la desesperación empezó a disparar a la cabeza de los muertosvivientes y ellos al sentir el ruido que los "atraía", empezaron a perseguirlo.
- Ay dios!!!-Comenzó a correr hasta llegar a un callejón sin salida. Cuando los muertosvivientes se empezaron a acercar mas, un hombre de tez oscura lo ayudo a subiese a una escalera que se encontraba a su derecha la cual daba a un balcón.
-¿Estás bien?- Preguntó el hombre preocupado.
-Si si si, muchas gracias- Respondí con agradecimiento y nerviosismo.
-Quédate tranquilo que aquí estaremos a salvo de esas cosas. Mejor entremos, ya se hace de noche y se vuelven más activos.
Era una habitación oscura, con apenas una vela con llama muy baja, para no atraerlos, tenia un colchón en el piso sin ninguna sabana y un pequeño inodoro.
-¿Cuanto hace que estas aquí?- Pregunte.
-Tan solo dos días, porque la verdad yo vengo de Porland.
Esa ultima frase resonó en mi mente, el tipo era de Porland, podrías llevarme e indicarme por donde ir y tal vez podría encontrar a mis padres. Sí era perfecto.
-Perfecto, yo voy a Porland...podrías llevarme?- Pregunte desesperadamente.
-No lo se, esta complicado salir de aquí y llegar allá.-Con cara de pensativo.
Entonces me desespere y le conté porque quería ir allí.
-Esta bien!, pero con una condición, saldremos al amanecer en mi auto y no estaremos más de dos horas.
-Gracias!!!, vamos a dormir.
Al amanecer bajamos con mucho cuidado por el balcón y salimos a su auto, el viaje se me hizo muy corto, no sabia con que me iba a encontrar o que iba a atener que hacer, en el peor de los casos...no!, eso no.
-Bueno llegamos, lo que tienes que hacer es meterte entre esas rejas con esto-me paso un cuchillo- porque si disparas atreras a todos, el complejo de cabañas que buscas esta a una cuadra, es imposible que alguien haya salido de ahí, porque cerraron todo al comenzar la infección-suerte, no te demores más de dos horas.
Me bajé del auto nervioso pero a la vez ansioso, antes de llegar al complejo tuve que matar cinco muertosvivientes, los cuales uno casi me muerde.
Al llegar a la reja mi corazón se detuvo, tomo mi cuchillo con la boca y comencé a trepar.
No demore mucho en llegar a la cabaña de mis padres, estaba a punto de entrar cundo oí unos gemidos, nunca imagine lo que vería, mi padre se estaba convirtiendo en uno de ellos,entre en pánico, no tuve otra opción que matarlo, demore unos segundos en clavarle el cuchillo porque me daba tristeza pero al fin lo hice. Cuando pensé que todo había terminado observe a mi madre caminando hacia mi, ella también era una de esas cosas, demore en asimilar la situación pero con todo el dolor de mi corazón tuve que hacerlo.
Cuando estaba caminando hacia la reja, escuché un llanto que provenía de la cabaña a mi derecha, con cuidado entre y al entrar al cuarto, bajo la cama me encontré con un niña.
-Hola, tranquila, ven yo te cuidare, vayámonos de aquí.-La niña tomo mi mano y se subió a mi espalda.
Día 50: Daniel(el hombre que me rescato) y Julia(la niña) y yo nos dirigimos a San Diego, posible lugar sin infección.
Sofía Sandrone
martes, 22 de noviembre de 2016
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